La salida de O Grove también fue compleja porque todavía no se desdobló ese tramo.
Los accesos de las playas de A Illa han sido los más afectados ayer por el denso tráfico del primer domingo del verano. El hecho de que sólo haya una salida ha provocado durante casi todo el día una circulación muy densa que se vió agravada a última hora de la tarde con el retorno de cientos de bañistas a sus domicilios habituales. Fuentes oficiales señalan que aunque “no se registraron caravanas, el tráfico fue muy intenso y se veía un coche cada cinco metros”.
La propia Dirección General de Tráfico, en su página web, advertía a las 21,30 horas de las dificultades para circular por el tramo sin desdoblar de la VG-4.1, entre los kilómetros 17,5 y 21, en sentido hacia Curro. De hecho lo marcaba con el punto amarillo de “circulación irregular”.
Lo cierto es que todas las playas de la comarca, que estrenaban oficialmente los servicios de bandera azul, registraron un lleno como en agosto por lo que los problemas de circulación fueron la tónica de las carreteras a última hora de la tarde-
De todos modos, no se hizo necesario un gran operativo de tráfico debido a que por segundo año está abierta la autovía de O Salnés, que permite una mayor fluidez de la circulación.
El único tramo, fuera de A Illa, especialmente conflictivo fue el correspondiente a los últimos siete kilómetros desde Sanxenxo a A Lanzada, que todavía están configurados como vía rápida.
A última hora de la tarde, las retenciones eran bastante importantes ya que todavía no se han habilitado medidas especiales de tráfico, que suelen ponerse en práctica en plena temporada estival, especialmente a partir del 15 de julio.
Es de destacar que la circulación fue relativamente fluida por la mañana en todas las carreteras debido a que la llegada a las playas suele realizarse de una forma más escalonada, aunque al mediodía se observó una intensidad importante de vehículos en estas vías.
Los momentos de más tráfico se produjeron al ponerse el sol, no en vano son muchos los vecinos del interior de la provincia, así como de Ourense y Portugal que eligen la costa arousana para disfrutar el fin de semana.
Ayer fue uno de los días más calurosos del mes de junio y algunos termómetros registraban temperaturas superiores a los 32,5 grados a la sombra. Un taxista vilagarciano asegura que en su vehículo se alcanzaron los 34 grados a primera hora de la tarde. Lo cierto es que la sensación de bochorno fue permanente ya que en ningún momento se registró la más mínima brisa.
También en el mar se observó una mayor presencia de embarcaciones de recreo que partieron por la mañana de los distintos diques en los que acostumbran a amarrar.
Por la noche, el ambiente en las terrazas era bastante animado pues refrescó el día.
Fuente de la noticia: farodevigo.es
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