El perfil del usuario es el de una mujer joven, urbanita, con estudios medios o altos y que viaja en fin de semana.

La búsqueda de alternativas baratas eleva el número de viajeros, aunque ha bajado el tiempo medio de estancia.

Cuando el bolsillo aprieta, el viajero se refugia en el turismo rural porque considera que así puede reducir gastos. Por ese motivo, Galicia ha recibido entre enero y agosto del año en curso un 9% más de turistas rurales (121.757) que el año anterior, según los datos que maneja la Secretaría Xeral de Turismo, que destaca «o bo comportamento que está a experimentar este sector no contexto da crise xeneralizada».
Pero no todo es tan positivo. Esa búsqueda de ahorro que se traduce en más visitantes también hace que los viajeros reduzcan gastos durante su estadía. ¿De qué manera? Pues sobre todo con menos días de alojamiento. Por eso la ocupación media en las casas durante los ocho primeros meses del año ha caído un punto y medio respecto al 2008, pasando de un bajo 18,3% a un bajísimo 16,83%. En el mes más fuerte, agosto, la estadía media en Galicia fue de 2,86 noches por persona, lejos de la media estatal, de 4,65. La radiografía del viajero rural del 2009 que acaba de publicar la web especializada Toprural.com arroja una lectura similar para el conjunto del país: el turismo rural sigue recabando adeptos, aunque este año seis de cada diez usuarios han modificado sus vacaciones por la crisis en busca de casas más baratas y gastaron 8,4 euros menos que el anterior. La contención del gasto se realiza fundamentalmente en actividades complementarias, como gastronomía o excursiones, pero, a diferencia de lo que sucede en Galicia, en el conjunto del Estado no caen ni la media de estancia ni la de ocupación. Al contrario, crecen.
Por tanto, los datos revelan que en España los viajeros rurales buscan el ahorro, pero que eso no les impide mantener o incluso aumentar los días de excursión, que, sin embargo, sí están menguando en Galicia. Tanto los responsables de Toprural.com como la Xunta consideran que esa diferencia debe relacionarse con la lejanía de Galicia, que complica que el viajero de Madrid o Barcelona pueda prolongar su estancia más allá del fin de semana. Pero esto no explica el éxito de Asturias, que, pese a estar también alejada, cuenta con los dos municipios (Llanes y Cangas de Onís) más visitados por los turistas rurales.
Esa limitación del tiempo de estancia por la lejanía desaparece durante las vacaciones, cuando ya no es necesario ceñirse al sábado y al domingo. Por eso la ocupación media de Galicia en agosto arroja cifras bastante más positivas, con un 45,8% este año, muy por encima de la media estatal, del 40,7%.
Retrato robot
El estudio de Toprural.com realiza un retrato robot del usuario de esta modalidad, que coincide básicamente con una mujer (57% de los casos) de entre 25 y 44 años, urbanita, que se aloja sola o con su pareja, cuenta con estudios medios o superiores y contrata una estancia de fin de semana (73%). Y en menor medida, para puentes, vacaciones de verano, Semana Santa y Navidad. Esta persona elige su destino por Internet, pero reserva por teléfono, ya que lo considera más cómodo, y sus criterios de valoración son limpieza, en el 97% de los casos, precio (96%) y comodidad (96%).
En Galicia sobresale el hecho de que nueve de cada diez viajeros sean de procedencia nacional, por solo un 10% de extranjeros, por lo que se impone una reflexión sobre el amplio margen de mejora existente y la conveniencia de las campañas en el exterior.

fuente/lavozdegalicia.es/