El concello marinero, seguido de cerca por los de Moaña y Bueu, es el que tiene el mayor nivel de personas nacidas en el mismo municipio en que viven, el 81,3% ··
En el extremo opuesto figuran los de Culleredo y Oleiros, con tan solo un 17,5% de nativos residentes.

La villa marinera de Rianxo, en el límite sur de la provincia de A Coruña, con una población de poco más de 11.500 habitantes, puede presumir de tener el mayor índice de autoctonía de Galicia, con un 81,3%. Esto quiere decir que 81 de cada cien rianxeiros nacidos en este municipio residen en él. Los nativos dominan ampliamente a los foráneos.

El dato lo revela, en el apartado de indicadores sociales, el Atlas Socio-Económico de Galicia 2009, editado por Caixanova. Por índice de autoctonía se entiende el porcentaje de personas que han nacido en el mismo municipio de su residencia respecto al total de la población total. El referido informe se circunscribe a concellos que cuentan con más de 10.000 habitantes.

En el extremo opuesto estarían dos ayuntamientos coruñeses, el de Culleredo -con una población de 27.600 habitantes- y el de Oleiros -con 32.400 moradores-. En ambos casos el nivel de nativos residentes en el propio municipio de nacimiento es tan solo del 17,5%. Aquí, los foráneos dominan, con mucho, sobre los nativos.

A Rianxo, en índice de autoctonía, lo siguen muy de cerca los concellos marineros y vecinos de Moaña, con casi 19.000 habitantes, y Bueu, que ronda los 12.400, en la provincia de Pontevedra. En ambos casos, el nivel de autoctonía es del 79,5 por ciento. El ayuntamiento lucense de Vilalba, con un censo de poco más de 15.400 habitantes, les va a la zaga, con unos niveles de un 78,3% de autoctonía.

Áreas de influencia

Los satélites del núcleo de A Coruña

Los municipios de Arteixo, Culleredo, Cambre, Oleiros y Sada, satélites del de A Coruña, uno de los grandes centros urbanos de atracción socioeconómica en Galicia, son los que presentan, según el estudio de Caixanova, los índices más bajos de autoctonía. Estos municipios, que en conjunto engloban una población que ronda los 126.000 habitantes, han registrado en los últimos años, a la sombra de A Coruña, un espectacular crecimiento, tanto poblacional como económico. Son, en gran parte, los ayuntamientos dormitorio de la urbe herculina y se han convertido en importantes focos de atracción. Esta circunstancia explica que la mayoría de sus residentes sean no naci- dos en ellos.

Otro tanto sucede con los concellos de Teo y Ames, limítrofes al núcleo de Santiago de Compostela. Ambos aglutinan una población de más de 43.000 habitantes que ha crecido a la sombra de la capital de Galicia, otro gran centro de atracción social y económica. Algo similar ocurrió con Fene y Narón, satélites de Ferrol, que crecieron bajo el paraguas de la ciudad departamental y del hoy maltrecho sector naval .

Ferrol, Pontevedra y Vigo, a la cabeza

·· De las capitales y grandes ciudades de Galicia, Ferrol, con un 61,2%, y Pontevedra y Vigo, ambas con el 58,9%, son los grandes núcleos urbanos con los mayores niveles de autoctonía. Le sigue Santiago de Compostela, con una tasa del 54,7%, que pese a ser centro universitario y administrativo, supera en este índice a la ciudad de Lugo, 50,9%, y a la cosmopolita de A Coruña, 47,9%.

La capital lucense tiene mitad y mitad

·· Mientras la provincia de Lugo, con el 84,2%, tiene el mayor nivel de autoctonía de Galicia, cuya media se sitúa en el 88%, la capital provincial, la milenaria ciudad de la Muralla, presenta unos índices de autoctonía del 50,9 por ciento. Un porcentaje indicativo de que en esta urbe, que ronda los 95.500 habitantes, conviven prácticamente la mitad de nativos con otros tantos moradores foráneros.

Ourense, la provincia con menos nativos

·· Ourense, con un 80,2 por ciento, es la provincia gallega con el menor índice de autoctonía. Otro tanto le ocurre a la capital ourensana, con un 47,2% de nativos residentes, en relación con las otras tres. El municipio de Xinzo da Limia, dentro de los mayores de 10.000 habitantes, es el que presenta las mejores cifras en las tierras ourensanas, con una tasa registrada del 55,6 por ciento .

fuente/elcorreogallego.es/



Pese a la lluvia, ayer se retomaron las obras de regeneración de la playa de A Compostela. Se trata de la segunda y última fase de esta actuación que se realiza, como la primera, con el aporte de áridos procedentes de la desembocadura del río Miño.
En esta ocasión, las actuaciones se realizarán en las inmediaciones del parque de A Compostela y continuarán por la zona de juegos infantiles de la playa. Se depositarán en total 6.400 toneladas de arena.
El operativo que se desarrollará será similar al desarrollado a principios de verano con motivo de la primera fase de regeneración. El transporte de arena hasta Vilagarcía se realiza por carretera y los camiones entran utilizando la variante norte. Los transportes acceden a la playa por uno de los callejones que unen la playa con la calle Rosalía de Castro, en concreto la situada a la altura de las casas de Renfe. La arena se distribuirá en la zona seca de la playa, la más próxima al paseo marítimo.
Con esta nueva fase, la regeneración de las playas urbanas de Vilagarcía se dará por finalizada en lo que al aporte de áridos se refiere. Se trata de un proyecto que ejecuta el Ministerio de Medio Ambiente a través de la Secretaría General del Mar. Su objetivo es elevar la calidad de la arena de la zona seca de las playas, para lo cual el Concello puso en marcha, además, un plan de actuación consistente en remover la arena en las zonas regeneradas durante la primera fase. También se utilizará la nueva máquina limpia playas para filtrar la arena.

fuente/lavozdegalicia.es/