La intervención desvela los restos de una gran playa

Una ciudad levantada sobre los antiguos dominios del agua.

Aunque el recuerdo no sea precisamente grato, conviene hacer memoria de vez en cuando y tomar conciencia de que la Vilagarcía actual es, en buena medida, el fruto de arrebatar al agua sus dominios naturales. Al fin y al cabo, lo que sucedió en noviembre del 2006 no fue otra cosa que una violenta y pasajera recuperación de los antiguos humedales sobre los que se construyó gran parte de lo que hoy es el centro urbano, comenzando por la propia plaza de Galicia.
Los trabajos de peatonalización de Rey Daviña han aportado nuevas pruebas al respecto. Al levantar la pavimentación y avanzar en las excavaciones, los operarios se han encontrado con arena de playa en la que es la principal vía comercial de la ciudad. La misma arena que también aflora en la plaza de Galicia a poco que se profundice bajo el asfaltado. Por ejemplo, cuando se instalaron los contenedores de residuos bajo tierra.
En estos momentos se trabaja en la calle Juan Francisco Fontán. Bajo el suelo han aparecido una serie de grandes piedras que, lejos de ser naturales, proceden de un viejo relleno. De todo ello surge la imagen de una gran playa (Arealonga, la antigua denominación de Vilagarcía, es un término lo suficientemente explícito) que se extendía hasta el entramado urbano del entorno de Rey Daviña. Una calle que, por cierto recorría el regato de Santa Lucía, que nacía en A Escardia y desembocaba en la plaza de Galicia. Que el agua reclame lo suyo no es nada extraño.

fuente/lavozdegalicia.es/